Tinta y plomo.
Chapinero, Bogotá. Noche de martes.
Esteban Salcedo, periodista de investigación de 41 años, salió a caminar después de cenar y no volvió.
Cerca de la medianoche, un vecino que llegaba de su turno lo encontró tirado en un callejón a una cuadra de su casa:
golpe en la nuca, sin billetera ni celular.
La Policía lo cerró en 48 horas como robo violento. Pero su hermana Valeria no se lo traga: tres días antes, Esteban le dejó un mensaje — "si me pasa algo, no fue un robo". Ella armó este expediente. Te lo entrega a ti.
Tu trabajo: investigar 16 evidencias y acusar a un culpable, con su motivo y la prueba que lo ubica. Tienes una sola oportunidad.
Los tres que tenían algo con él.
Mateo, Carolina y Hernán. Cada uno con su relación con Esteban, su coartada, y algo que esconde.
Carolina Duarte
Hernán Salcedo
El expediente.
Toca cada evidencia para abrirla. Revísalas en el orden que quieras. Cuando creas saber quién fue, ve a "Acusar" abajo.
Revisa al menos 4 evidencias. La acusación es definitiva.
Llegó el momento. ¿Quién fue?
Solo tienes una oportunidad. Una vez que confirmes, no puedes cambiar.
Esteban venía siguiendo una corrupción en los contratos de alumbrado de la constructora Vialux S.A. Lo que no sabía hasta el final es que el filtro no estaba en la Secretaría: estaba en su propio equipo.
Mateo, su editor, le vendía a Vialux los avances de la investigación antes de cada publicación. Tenía acceso a todos los borradores de Esteban. Cuando Esteban escribió la nota al margen — "confirmar identidad del topo, tiene acceso a mis borradores" — Mateo entendió que era cuestión de días.
Para despistar, durante meses Mateo desvió $8,2 millones del newsletter: si alguien investigaba, parecería una pelea de plata entre socios, no una traición a una constructora.
Esa noche lo citó en el callejón ("23:30 — callejón — M."). Lo golpeó por sorpresa con una linterna de obra que la propia Vialux le había dado. Le sacó la billetera y el celular para simular un robo, y tiró la linterna en una alcantarilla.
Pero cometió un error. A las 23:52, desde un café a dos cuadras, entró al borrador en la nube y borró la nota que lo delataba. La nube guardó el historial — y la IP. Su propio chat lo contradice: a las 22:50 había dicho "ya estoy en la casa". Su casa está a 14 km. Estuvo ahí.
Carolina volvió al café solo por el paraguas y se fue para el lado contrario; murió después de que ella ya se había ido. Hernán mintió sobre el bar porque estaba en un motel con una amante. Dos mentiras que no eran un crimen.